
“Los mayores ingresos petroleros tienen un impacto positivo sobre la caja en un escenario de alto déficit y elevada presión de gasto. Pero no son ingresos estructurales, sino recursos que dependen de un precio volátil, por lo que podrían convertirse en un cáliz envenenado si se usan como excusa para aumentar el gasto y relajar la disciplina fiscal”. Compartimos la participación de nuestro socio, César Camilo Cermeño Cristancho, en los análisis sobre el impacto fiscal del alza del barril Brent en los medios La República y El Colombiano.
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